acabo de quemar la comida por segunda vez.
del living a la cocina
tengo cuatro caminos y un atajo.
ahora, en este mismo instante
pateo a mi perro por que mueve la cola
y me encuentro un cigarrillo en la mano.
creo que algo me está pasando...
soy tan repugnante cuando no me llamás
que hasta yo me deseo la muerte.
lunes, septiembre 24, 2012
domingo, septiembre 23, 2012
Tu aparato de soñar
acostado, al costado del aparato de soñar
que te robé en vísperas de una navidad.
¡cuánta sangre ha brotado!
ya no sé lidiar con el insomnio que me provoca
tu aparato de soñar.
algo me hace conservarlo.
que te robé en vísperas de una navidad.
es tan deforme que a veces tengo ganas
de deshacerme de él, pero soy incapaz.
de deshacerme de él, pero soy incapaz.
a veces siento a la policía tras de mi,
por eso ya casi no salgo a vivir.
por eso ya casi no salgo a vivir.
me siento a mirarlo y tomo café,
trato de adivinar que habrá soñado.
trato de adivinar que habrá soñado.
¡cuánta sangre ha brotado!
ya no sé lidiar con el insomnio que me provoca
tu aparato de soñar.
algo me hace conservarlo.
cómo si no existiera nada más,
una soga que me ata a la consciencia.
una soga que me ata a la consciencia.
para no matarme.
para no olvidar.
para no olvidar.
es lo único que me queda de vos.
un aparato de soñar, en formol.
sábado, agosto 11, 2012
El principio de todo final
Nadie besó el vacío de esconder la excepción.
Detrás hubo destinos que negamos con fervor,
y rompí, y corté,
y rompí la belleza en discursos con tos,
y caí sin saber de mí y fui corteza.
Cadavérico sol.
Y cuando despertamos, me hablaste de vos,
me aburrí y descubrí que eras guerra.
Mi paz de bronce no tuvo más rol,
Se agotaron las apariencias.
Mientras el día se sigue espejando,
en pos de los deseos arrastramos a un animal sediento
ya sin fuerzas para morder.
Detrás hubo destinos que negamos con fervor,
y rompí, y corté,
y rompí la belleza en discursos con tos,
y caí sin saber de mí y fui corteza.
Cadavérico sol.
Y cuando despertamos, me hablaste de vos,
me aburrí y descubrí que eras guerra.
Mi paz de bronce no tuvo más rol,
Se agotaron las apariencias.
Mientras el día se sigue espejando,
en pos de los deseos arrastramos a un animal sediento
ya sin fuerzas para morder.
Espiral (canción)
Yo, que mentí cómo si vos
entendieras que era así.
Lo demás fue un espiral
y ni hablar del corazón
que se quedó en un rincón.
Bebiéndome a mi.
Hay que vivir sin traicionar,
yo nunca lo pude hacer.
Por eso es que me encontré
de un día a otro en mí.
Respire sin respirar.
Ahogándome así.
No digas que no me arranqué las muelas,
no digas que no me viste volar.
Si aquella noche sin redes ni planes
saltamos al vacío y fue verdad.
entendieras que era así.
Lo demás fue un espiral
y ni hablar del corazón
que se quedó en un rincón.
Bebiéndome a mi.
Hay que vivir sin traicionar,
yo nunca lo pude hacer.
Por eso es que me encontré
de un día a otro en mí.
Respire sin respirar.
Ahogándome así.
No digas que no me arranqué las muelas,
no digas que no me viste volar.
Si aquella noche sin redes ni planes
saltamos al vacío y fue verdad.
lunes, abril 30, 2012
El centro del mundo
Tirado en la cama encendí otro cigarro de esos que no tienen sabor,
de fondo es amargo pero si se apaga me vuelve la idea del amor.
De aquella mañana en que amanecí sólo y vos a unos metros nomás,
jugando a los dados de los engañados te hiciste la actriz de Godard.
Después a los días que fueron pasando, yo no los voy a contar.
Nuestro reencuentro fue tan absurdo, pediste perdón y jamás
creí en tu palabra pero sin embargo imposible me fue despegar.
Seguimos bailando por casi un año entre los nos y los sis,
mientras pasaban las horas, los meses y yo borracho en el bar
escuchando tangos de los que amaron sin nunca saber cómo amar.
Mi casa era fría, no tenía agua, apenas si había gas y lo prendía
a la noche esperando que el óxido se apiadara de mi soledad.
Vos te fuiste lejos, al centro del mundo dejándome sin la ciudad,
yo soñé tu vuelta mientras me trataban en nombre de Jacques Lacan.
Hoy parezco otro pero soy el mismo canalla que te prometió amor
y todas las noches de insomnio y tabaco me vuelve la idea de los dos.
de fondo es amargo pero si se apaga me vuelve la idea del amor.
De aquella mañana en que amanecí sólo y vos a unos metros nomás,
jugando a los dados de los engañados te hiciste la actriz de Godard.
Después a los días que fueron pasando, yo no los voy a contar.
Nuestro reencuentro fue tan absurdo, pediste perdón y jamás
creí en tu palabra pero sin embargo imposible me fue despegar.
Seguimos bailando por casi un año entre los nos y los sis,
mientras pasaban las horas, los meses y yo borracho en el bar
escuchando tangos de los que amaron sin nunca saber cómo amar.
Mi casa era fría, no tenía agua, apenas si había gas y lo prendía
a la noche esperando que el óxido se apiadara de mi soledad.
Vos te fuiste lejos, al centro del mundo dejándome sin la ciudad,
yo soñé tu vuelta mientras me trataban en nombre de Jacques Lacan.
Hoy parezco otro pero soy el mismo canalla que te prometió amor
y todas las noches de insomnio y tabaco me vuelve la idea de los dos.
sábado, abril 28, 2012
La nueva muerte
Todo tiempo fuera, muerto, poblado de ausencia, es un catalizador. Hoy después de un poco más de 2 años, este espacio revive y será uno nuevo, transformado en lo mismo, para nunca repetirse.
jueves, mayo 06, 2010
El destino del maxilar
Ahí cuando dió vuelta la última página, respiró.
Y se puso a pensar en la abstracción, o en lo que algunos mal-llaman evasión. En realidad se abstrae cuando se piensa como aislado aquello que no está hecho para existir aisladamente. Y él nunca se pensó a si mismo de ese modo. Al contrario, siempre fue un soldado de las empatías, un anarquista frente a la soledad. Y sin embargo, se encontraba desde hacia meses en el mismo cuarto, leyendo aparentemente el mismo libro que acababa de culminar, sin saber de días o noches, de tiempos o estado, de miedos o catástrofes.
Adherido a la lectura y en paradójica armonía, allí no hacia falta nada.
Y ahora el pensamiento, la eterna prisión cerebral que no puede detener, cuando se termina la obra. Y la angustia de la abstinencia. Ahora la vida, y abrir las ventanas. Ahora saber que lo habían buscado. Ahora tener que explicar que pasó.
Se levantó y caminó hasta el baño, unos minutos más tarde se dirigió a la biblioteca y descubrió que quedaba un libro, el único sin leer de todas esas herencias, ofertas y antologías. Lo tomó y enseguida sintió el escalofrío, esa sensación en la boca, volvía a decidir callar.
Y se puso a pensar en la abstracción, o en lo que algunos mal-llaman evasión. En realidad se abstrae cuando se piensa como aislado aquello que no está hecho para existir aisladamente. Y él nunca se pensó a si mismo de ese modo. Al contrario, siempre fue un soldado de las empatías, un anarquista frente a la soledad. Y sin embargo, se encontraba desde hacia meses en el mismo cuarto, leyendo aparentemente el mismo libro que acababa de culminar, sin saber de días o noches, de tiempos o estado, de miedos o catástrofes.
Adherido a la lectura y en paradójica armonía, allí no hacia falta nada.
Y ahora el pensamiento, la eterna prisión cerebral que no puede detener, cuando se termina la obra. Y la angustia de la abstinencia. Ahora la vida, y abrir las ventanas. Ahora saber que lo habían buscado. Ahora tener que explicar que pasó.
Se levantó y caminó hasta el baño, unos minutos más tarde se dirigió a la biblioteca y descubrió que quedaba un libro, el único sin leer de todas esas herencias, ofertas y antologías. Lo tomó y enseguida sintió el escalofrío, esa sensación en la boca, volvía a decidir callar.
domingo, mayo 02, 2010
Ala rota
ave
una parte de él se voló
ave
una parte de él ya no es
un ave
desastroza
que perdió la ansiedad y encontró
al vacío una forma
derramando su mitad de sombras
y entramó al comprender
el instante en que todo se ahorca
un ave
que se añora
desde el centro mismo
de las horas
que se pasan con la hambruna
de omitir la promesa primera
y dio fin
al fin en si
de su vida que al sol se apagó
una parte de él se voló
ave
una parte de él ya no es
un ave
desastroza
que perdió la ansiedad y encontró
al vacío una forma
derramando su mitad de sombras
y entramó al comprender
el instante en que todo se ahorca
un ave
que se añora
desde el centro mismo
de las horas
que se pasan con la hambruna
de omitir la promesa primera
y dio fin
al fin en si
de su vida que al sol se apagó
jueves, abril 15, 2010
Placer lacónico
Hoy la humedad se me fue con las horas.
Los más bellos pretextos para escapar con la parcera y gargantear una cristal. Con la lluvia en el impermeable, sabiendo que se hace tarde (la evidencia la enmarcan los tres negros que duermen en el común arrugado) y aún así olvidando lo que me atañe.
La ciudad se coarta un cabaret al sur, y sus piernas cenitales sobre el grís revelan los más absurdos interrogantes.
Nos decimos historias de panzas y paramilitares. De drogas y paraculturales. Del viaje y su soledad.
Y mientas cruzamos esa interminable avenida, dejamos un día viejo devorando nuestro aliento. ¿Dónde más? Sino en San Telmo.
Los más bellos pretextos para escapar con la parcera y gargantear una cristal. Con la lluvia en el impermeable, sabiendo que se hace tarde (la evidencia la enmarcan los tres negros que duermen en el común arrugado) y aún así olvidando lo que me atañe.
La ciudad se coarta un cabaret al sur, y sus piernas cenitales sobre el grís revelan los más absurdos interrogantes.
Nos decimos historias de panzas y paramilitares. De drogas y paraculturales. Del viaje y su soledad.
Y mientas cruzamos esa interminable avenida, dejamos un día viejo devorando nuestro aliento. ¿Dónde más? Sino en San Telmo.
martes, abril 13, 2010
Todos los días
Todo los días de sus 8 años caminó en círculos por sus sueños de vida. Esos que hacen retorcer las barrigas de los tipos más hijos de puta. Todos los días pensó en arcoirís de juguetes y baldeó los pabellones de ojos húmedos. Yugó contra los parásitos que le hacían cosquillas. Trepó hasta lo más blanco anudado de nubes. Todos los días sonrío, sin saber por qué. Y todos los días conversó a un angel. Todos los días debe hacer lo mismo. Montado a algún león, que le come su corazoncito y lo devuelve hecho jardín. Todos los días su misterio me hace temblar, y no puedo más que sonreir con él.
Algo sobre las huellas
Hube en cientos de ciempiés distintos,
que somatizában en ardor y obsecuentemente se arrugaban.
Trabajabamos los laberintos, practicando la bilocación.
Cada cual perseguía un triciclo, que chillaba óxido.
Tras un tiempo nos deteníamos a observar de reojo el reloj.
Fácilmente decíamos cosas que olvidaban lo que eramos
y cabia el sentido en una copa, que traía un sendero arbitrario,
algo muy parecido al amor.
Lo que perdía su anonimato, era el dolor.
Frutas en los mediodías, truchas de muecas sonámbulas.
Frentes de los paradigmas, barcos hundidos del aura.
Reglas que regulan los actos, prácticamente torcidas.
Brutas memorias de santos, pueblos de hormigas prohibidas.
Lo que urgía en el bajo, y tambaleaba, era patear nuestras pieles hasta que cambien de color.
que somatizában en ardor y obsecuentemente se arrugaban.
Trabajabamos los laberintos, practicando la bilocación.
Cada cual perseguía un triciclo, que chillaba óxido.
Tras un tiempo nos deteníamos a observar de reojo el reloj.
Fácilmente decíamos cosas que olvidaban lo que eramos
y cabia el sentido en una copa, que traía un sendero arbitrario,
algo muy parecido al amor.
Lo que perdía su anonimato, era el dolor.
Frutas en los mediodías, truchas de muecas sonámbulas.
Frentes de los paradigmas, barcos hundidos del aura.
Reglas que regulan los actos, prácticamente torcidas.
Brutas memorias de santos, pueblos de hormigas prohibidas.
Lo que urgía en el bajo, y tambaleaba, era patear nuestras pieles hasta que cambien de color.
martes, abril 06, 2010
El parque de la luna
Mientras yo me quejaba del calor y las prohibiciones, a ella le crecía un gusano en el estómago.
Compartiamos el mismo metro cuadrado aunque nunca nos habíamos visto, ella había llegado en un tren de carga, atravesando el país sólo para estar allí. Yo me ufanaba fumando de esa situación cotidiana.
Pasaron las melodías, las pasajeras en el aire, los hombres de papel de diario. Al final nos unimos en el réquiem del parque de la luna.
Ella tenía que volver a las vias, yo me iría a por una pizza.
Es extraño creer que el mundo tenga los pies tan pequeños.
Compartiamos el mismo metro cuadrado aunque nunca nos habíamos visto, ella había llegado en un tren de carga, atravesando el país sólo para estar allí. Yo me ufanaba fumando de esa situación cotidiana.
Pasaron las melodías, las pasajeras en el aire, los hombres de papel de diario. Al final nos unimos en el réquiem del parque de la luna.
Ella tenía que volver a las vias, yo me iría a por una pizza.
Es extraño creer que el mundo tenga los pies tan pequeños.
viernes, abril 02, 2010
El alborotador
Detrás de la sonrisa inolvidable, y la pequeña silueta del natural.Llegaba y armaba un follón.
Ahora esa sonrisa se desdibuja en digital, ya no ilumina el mediodía.
Ni cada instante que volteaba.
Su cuerpo encogido, siempre tendiendo a desaparecer.
Y el momento postergado por la huída.
Sólo quedó el sol naranja... ¿o es qué cambiamos tanto?
miércoles, marzo 24, 2010
Salió mal
Trago, tengo incipiente amnesia.
Pongo las manos bajo el agua y luego la cabeza.
Recorro cómo un plan los rincones del olvido.
Sin dudas, esta vida iba a ser otra y algo salió mal.
La mañana fue cómo una ciénaga,
interpreté a varios puertos.
Luego fui a hacer el dinero.
(todos nos arrodillamos frente a nuestra política).
Más tarde inventamos inconsumaciones,
y se hizo la gimnasia que elegimos curtir.
Juraría y aún tengo esa sensación. Juraría que estuve dormido.
Pongo las manos bajo el agua y luego la cabeza.
Recorro cómo un plan los rincones del olvido.
Sin dudas, esta vida iba a ser otra y algo salió mal.
La mañana fue cómo una ciénaga,
interpreté a varios puertos.
Luego fui a hacer el dinero.
(todos nos arrodillamos frente a nuestra política).
Más tarde inventamos inconsumaciones,
y se hizo la gimnasia que elegimos curtir.
Juraría y aún tengo esa sensación. Juraría que estuve dormido.
martes, marzo 23, 2010
No hay predicción acá
Me subí a un ascensor empezado
y bajé tres pisos con los nativos.
Hicieron valer su antigüedad allí,
ocupando los lugares más comfortables.
Sólo bajé tres pisos en cámara lenta,
cómo si el mundo dejara de pestañar.
La eternidad no se puede predecir.
y bajé tres pisos con los nativos.
Hicieron valer su antigüedad allí,
ocupando los lugares más comfortables.
Sólo bajé tres pisos en cámara lenta,
cómo si el mundo dejara de pestañar.
La eternidad no se puede predecir.
domingo, marzo 21, 2010
El último paracaídas
Encendióse el cigarrillo en su boca
y esculpió con humo una enorme pregunta.
¿Detrás de que influjo caminamos?
Las respuestas fueron noches y la luna siempre se acercaba a la verdad.
Luego se dormía, mientras yo construía un paracaídas.
Fuimos cómo viento de tierra, nos perdimos volando en la ciudad.
y esculpió con humo una enorme pregunta.
¿Detrás de que influjo caminamos?
Las respuestas fueron noches y la luna siempre se acercaba a la verdad.
Luego se dormía, mientras yo construía un paracaídas.
Fuimos cómo viento de tierra, nos perdimos volando en la ciudad.
sábado, marzo 13, 2010
Tratando de gritar en silencio
Al parecer el mundo gira.
Es curioso cómo uno piensa que se encuentra detenido en el tiempo y de repente la realidad da un salto y lo sitúa en anegaciones.
(En la otra orilla brillaba un glaciar).
El más justo sinónimo del silencio es el terror. La certera consecuencia del designio karmático. El ombligo que ya no se divisa.
(Transpolando sus pelusas a los ojos).
El accidente vaticinado.
Miéntras la copa se vacía, y uno sabe que en el fondo sólo existe vacío. El lugar más visitado, se evidencia en la partida.
Desterrada y pública,
de este imbécil errante.
Es curioso cómo uno piensa que se encuentra detenido en el tiempo y de repente la realidad da un salto y lo sitúa en anegaciones.
(En la otra orilla brillaba un glaciar).
El más justo sinónimo del silencio es el terror. La certera consecuencia del designio karmático. El ombligo que ya no se divisa.
(Transpolando sus pelusas a los ojos).
El accidente vaticinado.
Miéntras la copa se vacía, y uno sabe que en el fondo sólo existe vacío. El lugar más visitado, se evidencia en la partida.
Desterrada y pública,
de este imbécil errante.
jueves, marzo 11, 2010
El cuadro que abandonaste
Hoy hay morir en mis suelas, piso muerte a todo paso.
Hoy morí en tu homoplato
cuando los besos dejaron de barrer
las tristezas que allí se posan.
Por la mañana un hombre murió
en su disfráz.
Al mediodía otro hombre murió
en evidencias.
Por la tarde varios hombres murieron.
A la noche, todos esperan morir.
Hacia tiempo que no tenía esta sensación,
que no veía cómo se me escapa el sentido.
Que no abrigaba mis manos con la playa que invade tus caderas.
Ni expelía metafísicas descomprimidas en el estómago.
Hoy volví a dormirme en el cuadro
que prometiste armar en el piso de madera
y soñé sólo la desolación de nuestras pieles secas.
El cuadro también había muerto,
aunque no puedo afirmar que sucedió hoy.
Hoy morí en tu homoplato
cuando los besos dejaron de barrer
las tristezas que allí se posan.
Por la mañana un hombre murió
en su disfráz.
Al mediodía otro hombre murió
en evidencias.
Por la tarde varios hombres murieron.
A la noche, todos esperan morir.
Hacia tiempo que no tenía esta sensación,
que no veía cómo se me escapa el sentido.
Que no abrigaba mis manos con la playa que invade tus caderas.
Ni expelía metafísicas descomprimidas en el estómago.
Hoy volví a dormirme en el cuadro
que prometiste armar en el piso de madera
y soñé sólo la desolación de nuestras pieles secas.
El cuadro también había muerto,
aunque no puedo afirmar que sucedió hoy.
lunes, marzo 08, 2010
La fuga que ejercito
¿Vamos a volver?
¿Al aspero sabor del domingo, que retrasa la ansiedad en sus hebras?
¿Cayéndonos detrás de amores que sólo engordan las guerras?
Husmeamos pegados al suelo,
tratando de seguir el ritmo.
Tragando en mordiscos ajenos, saliendo a detener la lluvia.
Habiamos sido pedazos de hombres, echando carne.
Matando cómo única opción.
Hoy fraseamos en cuadernos lo que inventaron con ajenjo.
El lenguaje es tan moderno, pero no engaña al tiempo.
Me inquieta pensar que sos mis manos para agarrar.
Alivio en el temporal.
La fuga que ejercito, deporte de madrugada.
¿Al aspero sabor del domingo, que retrasa la ansiedad en sus hebras?
¿Cayéndonos detrás de amores que sólo engordan las guerras?
Husmeamos pegados al suelo,
tratando de seguir el ritmo.
Tragando en mordiscos ajenos, saliendo a detener la lluvia.
Habiamos sido pedazos de hombres, echando carne.
Matando cómo única opción.
Hoy fraseamos en cuadernos lo que inventaron con ajenjo.
El lenguaje es tan moderno, pero no engaña al tiempo.
Me inquieta pensar que sos mis manos para agarrar.
Alivio en el temporal.
La fuga que ejercito, deporte de madrugada.
domingo, marzo 07, 2010
Song (lo que desaparece)
Ya tuviste mis manos al reves,
y todo lo que silba la melancolía.
Pero nunca encontraste la razón ni el porqué,
y deshiciste mis venas en el agua tibia.
Sobretodo vos fuiste el pincél
y la lluvia de la noche fue más que la risa.
Lo que hubo en agosto fue transporte y pies,
derrumbando la nube de la propia huída.
Casi siempre que me decís tu piel.
Yo sonrío, herrumbrando todas las mentiras.
Y después de diez mil minutos más
somos óxido en la inocencia de la ideología.
Compartimos el día y la visión
de una noche nos transforma en pirañas activas.
Toques del país de la producción
de amantes de los presos de las avenidas.
Fáciles son los enigmas que usas
para decirme al oído que haces cenizas
las historias de noches de ultramar,
de silencios sanitarios de psicología.
En la alfombra estan escritos con fé
todos los principios de las utopías,
de los vagos sueños de la gravedad,
de ser el que siempre construye las ruinas.
Todo lo que sos y lo que mostrás
deja en tu ventana hojas amarillas,
de los mitos de alguna ciudad
que vivís tratando de ahogarle el día.
y todo lo que silba la melancolía.
Pero nunca encontraste la razón ni el porqué,
y deshiciste mis venas en el agua tibia.
Sobretodo vos fuiste el pincél
y la lluvia de la noche fue más que la risa.
Lo que hubo en agosto fue transporte y pies,
derrumbando la nube de la propia huída.
Casi siempre que me decís tu piel.
Yo sonrío, herrumbrando todas las mentiras.
Y después de diez mil minutos más
somos óxido en la inocencia de la ideología.
Compartimos el día y la visión
de una noche nos transforma en pirañas activas.
Toques del país de la producción
de amantes de los presos de las avenidas.
Fáciles son los enigmas que usas
para decirme al oído que haces cenizas
las historias de noches de ultramar,
de silencios sanitarios de psicología.
En la alfombra estan escritos con fé
todos los principios de las utopías,
de los vagos sueños de la gravedad,
de ser el que siempre construye las ruinas.
Todo lo que sos y lo que mostrás
deja en tu ventana hojas amarillas,
de los mitos de alguna ciudad
que vivís tratando de ahogarle el día.
miércoles, febrero 17, 2010
Los recuerdos que sólo temen
El hombre esquiva la esquina
y se encuentra con su destino de frágil ideal sólo.
Casi cómo estar nadando y conocer a una flor ahogada
que ruega por ser secada.
El hombre se despierta
y trata de recordar los recuerdos en el charco.
Es que lo fugaz titila y desaparece, otra vez.
Nombrando a la musa, camina y se espuma,
el hombre que teme al querer.
Y sobre las piernas escribe memorias
en hojas que avivan su fé.
El hombre desea que nunca se acabe
en su mente la idea de ser,
el hombre que sueña, que siempre él sueña,
que sueña que no teme ser.
y se encuentra con su destino de frágil ideal sólo.
Casi cómo estar nadando y conocer a una flor ahogada
que ruega por ser secada.
El hombre se despierta
y trata de recordar los recuerdos en el charco.
Es que lo fugaz titila y desaparece, otra vez.
Nombrando a la musa, camina y se espuma,
el hombre que teme al querer.
Y sobre las piernas escribe memorias
en hojas que avivan su fé.
El hombre desea que nunca se acabe
en su mente la idea de ser,
el hombre que sueña, que siempre él sueña,
que sueña que no teme ser.
Invisibles
las flores salvajes no necesitan matices,
no necesitan amarillos cómo los girasoles,
no necesitan blancos cómo los jazmines,
no necesitan la paleta de las fresias.
las flores salvajes, cómo vos, se burlan de lo que existe,
por eso nadie las ve.
no necesitan amarillos cómo los girasoles,
no necesitan blancos cómo los jazmines,
no necesitan la paleta de las fresias.
las flores salvajes, cómo vos, se burlan de lo que existe,
por eso nadie las ve.
jueves, diciembre 24, 2009
Lágrima y río
Quemaban los championes con el sol,
arrugaban colchones y se metían la luna en la ratona.
Engordaban, año tras año, pausando las horas amargas.
Cómo frente al Solís, doblados por el plomo gris,
inventaban las trompetas con los perros acostados
al costado de si mismos.
Compraban mientras les hablaban por la espalda,
vendían sus lágrimas al río.
Sucedío en Montevideo.
arrugaban colchones y se metían la luna en la ratona.
Engordaban, año tras año, pausando las horas amargas.
Cómo frente al Solís, doblados por el plomo gris,
inventaban las trompetas con los perros acostados
al costado de si mismos.
Compraban mientras les hablaban por la espalda,
vendían sus lágrimas al río.
Sucedío en Montevideo.
martes, diciembre 22, 2009
Vista desde arriba
Piedra lisa desmembrada
y su granito es arena en los paladares.
Cuando miro las montañas espejadas
con sus bosques de madura inocencia,
es caricia de la nada espectral
con romance imponente y fálico.
Sos del caos y del silencio.
Voy a vivirte y reir.
jueves, noviembre 19, 2009
Delicia
Capemos los ruidos de afuera,
no alimenta escuchar la pueblada,
si no andás con antorchas de rabia.
Hoy no vamos a jugar a la revolución, o si,
hoy vamos a enigmarnos en esta delicia.
Y salir preguntándonos
¿cuándo volveremos a pegarnos?
no alimenta escuchar la pueblada,
si no andás con antorchas de rabia.
Hoy no vamos a jugar a la revolución, o si,
hoy vamos a enigmarnos en esta delicia.
Y salir preguntándonos
¿cuándo volveremos a pegarnos?
martes, noviembre 17, 2009
Silencio
Viajando en el vagón de los pesados
abruma la humedad y ser un vano.
Me aburren las palabras,
yo escribo por que no tengo recuerdos.
A ver si se me pasa,
si puedo desnudar todo el silencio.
No hundirte en el vacio de mi memoria
que es puerto de asesinos y sinceros.
Falacias animales, el perro que nos ha sido asignado,
bar, hipnosis, madera, todo lo que contagia a esta presencia.
Fusílarme en secreto,
la muerte es libertad sólo un momento.
abruma la humedad y ser un vano.
Me aburren las palabras,
yo escribo por que no tengo recuerdos.
A ver si se me pasa,
si puedo desnudar todo el silencio.
No hundirte en el vacio de mi memoria
que es puerto de asesinos y sinceros.
Falacias animales, el perro que nos ha sido asignado,
bar, hipnosis, madera, todo lo que contagia a esta presencia.
Fusílarme en secreto,
la muerte es libertad sólo un momento.
lunes, noviembre 16, 2009
Necesitamos agua
Hay agua en todos lados,
cada vez que respiro, respiro un poco,
cada vez que bebo, vuelvo a nacer.
Con los días se llena de manchas el suelo
y vos venís a limpiarme, a sacarme el olvido,
con tu agua y con tu aceite.
Tus niños son cómo gotas,
o es que yo veo agua en ellos
y en sus sonrisas que brotan y salpican.
Nuestra historia es cómo esos perros callejeros
que sólo necesitan todo lo que alguien puede ofrecerles,
un poco de agua del mundo.
cada vez que respiro, respiro un poco,
cada vez que bebo, vuelvo a nacer.
Con los días se llena de manchas el suelo
y vos venís a limpiarme, a sacarme el olvido,
con tu agua y con tu aceite.
Tus niños son cómo gotas,
o es que yo veo agua en ellos
y en sus sonrisas que brotan y salpican.
Nuestra historia es cómo esos perros callejeros
que sólo necesitan todo lo que alguien puede ofrecerles,
un poco de agua del mundo.
jueves, noviembre 05, 2009
Guarida
De chico siempre me pregunté… ¿Qué habrá detrás de los muros? Y suponía infinidad de extrañas hipótesis acerca de la existencia de mundos paralelos al de mi cuarto. De la libertad de ella (la chica de 5to.) cuando nadie la veía, del solitario panadero que ponía la tele a todo volumen para ocultar otra clase de ruidos, de la maldad irrefrenable de ese tipo que no sabía bien a que se dedicaba pero le solían llamar “agente”.
Siempre quise destruir los muros, ver, sentir a los demás, estar en completa empatía con ellos, y todos los que me olvidé. El rubio que dos por tres aparecía lastimado, la gorda de la bicicleta nueva, el viejito que hablaba sólo por la calle, la pareja antipática de odontólogos.
Hoy no sé si conozco al mundo y a las personas, pero perdí la ingenuidad, también gané maldad, se me hace difícil vivir conmigo pero de lo que estoy seguro es de disfrutar tener y erigir todo el tiempo muros que me mantengan incólume.
martes, octubre 27, 2009
Soliloquio fugaz
Subida y el metro hacia abajo.
Detrás de los vidrios, negro
absorviendo los tajos del centro.
Cuando las reglas fueron marcas
límites y manos rojas.
El niñito lloraba, y ahora no siente ni habla.
Ropa vieja, vieja moda,
viejos trucos de arrabal,
todo quieto en un lugar.
Si no hay óxido, sómos frágiles
cómo esas nubes que vuelan en las tormentas.
Rojas y ojos de insecto
allá hay una plaza y un carbón
que se esfuman con la primavera.
Voy a contar la nada y la huida.
Detrás de los vidrios, negro
absorviendo los tajos del centro.
Cuando las reglas fueron marcas
límites y manos rojas.
El niñito lloraba, y ahora no siente ni habla.
Ropa vieja, vieja moda,
viejos trucos de arrabal,
todo quieto en un lugar.
Si no hay óxido, sómos frágiles
cómo esas nubes que vuelan en las tormentas.
Rojas y ojos de insecto
allá hay una plaza y un carbón
que se esfuman con la primavera.
Voy a contar la nada y la huida.
miércoles, noviembre 12, 2008
Todo lo que nunca más se pensó
La propagación de la carne en el cuarto cerrado es la sangre que se secó antes de ser lavada.
Cuando la niña espía el secreto de la primavera y se hace el amor.
¿Quién florece para quién? ¿Para quién sangra? En pedregales, cómo pastos de baldíos, volvemos en interferencias non-sense.
En porciones de infinito.
Y gritamos por gritar lo indecible aunque ella no lo perciba porque se está fugando a contrasol.
Creciendo cómo los pastos en la inocencia de su destino.
Buscando desexistir en el gesto que la estimula,
en el agua de la escisión.
Que es respiración abriendo lo que fue tesoro.
Cómo el primer haz que espió y tembló, primaveral.
Y que hoy se acuclilla a apenas alumbrar un páramo.
Su niñez agostada en el cero de un vacío.
lunes, noviembre 10, 2008
Desierto (seis menos veinticinco)
Ave dura del ser
va a buscar la luz al desierto.
Y una vez allí
va a dar su baba a los cuerpos.
Nadie conoce con exactitud la región
en donde ella convierte su incendio en lirismo ausente.
va a buscar la luz al desierto.
Y una vez allí
va a dar su baba a los cuerpos.
Nadie conoce con exactitud la región
en donde ella convierte su incendio en lirismo ausente.
sábado, julio 26, 2008
El hilo debajo de la puerta visto desde la cama
¿Cuánto hace que no te despertás con medias y enlozada?
Hoy que te seguís garrapiñando en un rincón de la novela.
Y las noches se encalan hasta la fiebre. Aunque te veas en tu propia sombra envejecida y extraña.
Siempre odiarás a la gente que te recuerda a vos.
lunes, julio 07, 2008
Seguir parado junto al incendio
El tiempo deforma sólo ignominias sin hambre.
Si caminas el vecindario con tu puñal en su cartuchera. Por si algo se digna a ser defendido.
Y en la noche, en las copas y en los icebergs que giran. Cómo giran sus cabezas.
Cejar en la apuesta se vuelve imposible.
Dormir sin callar, sin cerrarla ni invitarla.
Eso es cosa de ningún tiempo para tipos cómo vos, o para los asiduos compradores de lucidez.
Nadie más que quién no comprenda lo eterno,
podrá en este momento leer estas palabras y no sentirlas cómo si fueran el eco de una verdad.
Y mañana volverá a ser un Dios, y creerá que tiene todos los gramos del tiempo.
Si caminas el vecindario con tu puñal en su cartuchera. Por si algo se digna a ser defendido.
Y en la noche, en las copas y en los icebergs que giran. Cómo giran sus cabezas.
Cejar en la apuesta se vuelve imposible.
Dormir sin callar, sin cerrarla ni invitarla.
Eso es cosa de ningún tiempo para tipos cómo vos, o para los asiduos compradores de lucidez.
Nadie más que quién no comprenda lo eterno,
podrá en este momento leer estas palabras y no sentirlas cómo si fueran el eco de una verdad.
Y mañana volverá a ser un Dios, y creerá que tiene todos los gramos del tiempo.
miércoles, julio 02, 2008
Los niños que hacíamos llover
Desnudos, firmamos la idea de la libertad,
cómo corrían los niños que fuimos
y se abrazaban a un sinfin de ciudades,
estrujando sus cielos y haciendo diluviar su asombro.
Desnudos los silencios cargados de palabras.
Lo opuesto al silencio.
La intemperie mas acogedora
es tu risa cuando se desnuda y me mira desde la horizontalidad de sus costas.
Y llega a oleajes y cubre la casa,
inunándola de frío y de sal,
que se mete en los cajones que encierran cicatrices de desnudos pasados.
Y deja a su paso el piso enmohecido y resbaloso,
la cara de alegría después del temporal.
La calma que anestesia por un rato, fingiendo ser otro más que también se desnuda.
Al pasar las horas regresa la nada y el sol,
que amenaza secar los días y llenarnos de arena espesa, que no deja respirar.
Convirtiéndose en ropajes indelebles que nos impiden ser desnudos.
Sólo hasta que nos volvamos otra vez niños o risas o lluvias o mar.
cómo corrían los niños que fuimos
y se abrazaban a un sinfin de ciudades,
estrujando sus cielos y haciendo diluviar su asombro.
Desnudos los silencios cargados de palabras.
Lo opuesto al silencio.
La intemperie mas acogedora
es tu risa cuando se desnuda y me mira desde la horizontalidad de sus costas.
Y llega a oleajes y cubre la casa,
inunándola de frío y de sal,
que se mete en los cajones que encierran cicatrices de desnudos pasados.
Y deja a su paso el piso enmohecido y resbaloso,
la cara de alegría después del temporal.
La calma que anestesia por un rato, fingiendo ser otro más que también se desnuda.
Al pasar las horas regresa la nada y el sol,
que amenaza secar los días y llenarnos de arena espesa, que no deja respirar.
Convirtiéndose en ropajes indelebles que nos impiden ser desnudos.
Sólo hasta que nos volvamos otra vez niños o risas o lluvias o mar.
martes, julio 01, 2008
La mutación
Pensar es así, es romper con tu distracción despreocupada.
No te veo ni pensar cuando pienso que nos vamos, ni en el suelo de tu cuarto cuando decidimos irnos. Después de observar durante días la misma ventana y acariciarnos los pelos.
Deshilachándose lo no dicho, nunca será. Y está despensándose.
No te veo ni pensar cuando pienso que nos vamos, ni en el suelo de tu cuarto cuando decidimos irnos. Después de observar durante días la misma ventana y acariciarnos los pelos.
Deshilachándose lo no dicho, nunca será. Y está despensándose.
Noviembre
La cadena de grietas,
en la exacta luz de la tormenta.
Digo... que tu amor me dio en la boca del sexo,
que el primer trazador de ciudades era experto en anatomía.
Noviembre y quicio, en la forma de subir los cordones
y recuerdos durmiendo en el disco que los arrulla,
en la exacta luz de la tormenta.
A oscuras dimos tumbos en el cuarto del verbo,
pidiendo por el interruptor del ojo.
Un reloj, detenido entre altavoces y viveros,
tensa las cuerdas de un libro.
¿Cómo hizo Goya para tallar aquelarres en negro?
Los camiones de soda ya recorrieron 3 cuadras.
Y sentada en el colectivo, tras la barrera,
esta mañana no tuviste una sola letra.
Pampa de ideas,
delgadas como el minuto del mediodía.
Y esos frutos ocres y redondos
que se pudren en la espalda de los techos de chapa.
Las nubes son sombras que dirigen el viento,
así como yo crecí en la costilla izquierda de mi madre.
Y los gestos que amamos, descansan en lo oblicuo del cuerpo.
Hay un Goliat con jeta de David,
escondiendo el animal de la suerte en la voz.
En carbón de los huesos de fibra de vidrio.
Hay los que duermen para despertar,
en antenas que son la punta eléctrica del dedo indígena.
El tiempo es una mano que cierra sus dedos uno por uno.
Y despacio, aprendiste a distinguir al perro,
arrastrándose sobre su estómago.
Es el inquilino del piso de arriba.
Ladera de fin de año,
donde el viajar es un placer de puta arcilla.
En el vacío del jarrón crece la distancia.
en la exacta luz de la tormenta.
Digo... que tu amor me dio en la boca del sexo,
que el primer trazador de ciudades era experto en anatomía.
Noviembre y quicio, en la forma de subir los cordones
y recuerdos durmiendo en el disco que los arrulla,
en la exacta luz de la tormenta.
A oscuras dimos tumbos en el cuarto del verbo,
pidiendo por el interruptor del ojo.
Un reloj, detenido entre altavoces y viveros,
tensa las cuerdas de un libro.
¿Cómo hizo Goya para tallar aquelarres en negro?
Los camiones de soda ya recorrieron 3 cuadras.
Y sentada en el colectivo, tras la barrera,
esta mañana no tuviste una sola letra.
Pampa de ideas,
delgadas como el minuto del mediodía.
Y esos frutos ocres y redondos
que se pudren en la espalda de los techos de chapa.
Las nubes son sombras que dirigen el viento,
así como yo crecí en la costilla izquierda de mi madre.
Y los gestos que amamos, descansan en lo oblicuo del cuerpo.
Hay un Goliat con jeta de David,
escondiendo el animal de la suerte en la voz.
En carbón de los huesos de fibra de vidrio.
Hay los que duermen para despertar,
en antenas que son la punta eléctrica del dedo indígena.
El tiempo es una mano que cierra sus dedos uno por uno.
Y despacio, aprendiste a distinguir al perro,
arrastrándose sobre su estómago.
Es el inquilino del piso de arriba.
Ladera de fin de año,
donde el viajar es un placer de puta arcilla.
En el vacío del jarrón crece la distancia.
miércoles, junio 18, 2008
Las venas vacías
Ya no puedo arreglarme, ya no hay más inmolaciones posibles.
Las agoté todas.
Cuando expelía la tos de mis despertares asperos
soñaba en dedos inmóviles,
en mi pasividad ante el desafío.
Es la espera que transcurre en las fronteras.
Me queda el retorno congelado, y el azufre que transpiro.
En el único suelo que me aguanta.
Las agoté todas.
Cuando expelía la tos de mis despertares asperos
soñaba en dedos inmóviles,
en mi pasividad ante el desafío.
Es la espera que transcurre en las fronteras.
Me queda el retorno congelado, y el azufre que transpiro.
En el único suelo que me aguanta.
jueves, febrero 28, 2008
Adherente (la prevención hostil del que niega)
Si tan sólo fuese un hombre solo
sería todo más suelto y desierto.
Detrás del hambre, de a poco me extiendo.
Y contento al fin de la noche a través de una copa.
Como si pusiéramos tus reojos y los míos de pie,
en la melodía de todos los días
y en la parodia del amor.
Ahora que el cielo se secó y el barro se endurece,
la pequeña muerte estrena el colchón.
Y ríe estrépitos de humedad.
sería todo más suelto y desierto.
Detrás del hambre, de a poco me extiendo.
Y contento al fin de la noche a través de una copa.
Como si pusiéramos tus reojos y los míos de pie,
en la melodía de todos los días
y en la parodia del amor.
Ahora que el cielo se secó y el barro se endurece,
la pequeña muerte estrena el colchón.
Y ríe estrépitos de humedad.
viernes, enero 04, 2008
Cada una de mis piedras
A quien miente, nieve invierte, el color de la sombra.
El sentido pésame por la huída, bajo el oro hirviendo, que no se detiene más que en algún bar frente a las plazas.
Dónde escondo cada una de mis piedras debajo del tobogán, pegado al sube y baja, detrás de la calesita.
Pesan hierro en la ciudad de palo, huyendo, y sudando. Bebiendo frente a las plazas.
El sentido pésame por la huída, bajo el oro hirviendo, que no se detiene más que en algún bar frente a las plazas.
Dónde escondo cada una de mis piedras debajo del tobogán, pegado al sube y baja, detrás de la calesita.
Pesan hierro en la ciudad de palo, huyendo, y sudando. Bebiendo frente a las plazas.
miércoles, diciembre 19, 2007
El desaprovechamiento del espacio interior
Hace varios días que me visita una avispa, se esconde en la electricidad y después huye.
Tiene el cielo lleno de cables, y nubes dicroicas. Arriba de la cocina.
Y una puerta abierta al mediodía de lava.
Ni los gases pueden derrumbar su cuna de transistores.
Tiene el cielo lleno de cables, y nubes dicroicas. Arriba de la cocina.
Y una puerta abierta al mediodía de lava.
Ni los gases pueden derrumbar su cuna de transistores.
sábado, diciembre 01, 2007
(mil) Mañana
no me duele nada
no sucede nada cuando ejecuto una mañana entre tantas.
hay en vidas anteriores, estrechas relaciones de mística y canciones.
pero yo no puedo dejar de temblar,
el nudo desarmando y la velocidad,
internando a los vecinos de la música.
a mil tiempos, desde mil hojas. entre mil hebras.
la mañana anónima me ejecuta, y no sucede nada más.
no sucede nada cuando ejecuto una mañana entre tantas.
hay en vidas anteriores, estrechas relaciones de mística y canciones.
pero yo no puedo dejar de temblar,
el nudo desarmando y la velocidad,
internando a los vecinos de la música.
a mil tiempos, desde mil hojas. entre mil hebras.
la mañana anónima me ejecuta, y no sucede nada más.
miércoles, noviembre 28, 2007
Sueño
Cuando crucé la puerta y me encontré en una cocina, sólo atiné en ir hacia la heladera y servirme un vaso de agua helada.
Una señora de edad avanzada y brillante cabello plateado limpiaba las hornallas en dónde, supuse con certeza, se había volcado leche al hervir (el olor era inconfundible).
Sobre la mesa, un diario de un Lunes, desplegada. Unas bolsas de nylon llenas de almendra.
Ambos permanecimos un rato en silencio, inclusive un inmóvil gato parecía mantenerse flotando en el aire vacío. Hasta que ella sin mirarme, sin dejar de limpiar nunca y con voz opaca, de bronce gastado enverdeciéndose, dijo: -¡qué sueño!
Yo ya estaba cruzando de nuevo aquella puerta,
expectante de lo que vendría, masticando frutas secas.
Una señora de edad avanzada y brillante cabello plateado limpiaba las hornallas en dónde, supuse con certeza, se había volcado leche al hervir (el olor era inconfundible).
Sobre la mesa, un diario de un Lunes, desplegada. Unas bolsas de nylon llenas de almendra.
Ambos permanecimos un rato en silencio, inclusive un inmóvil gato parecía mantenerse flotando en el aire vacío. Hasta que ella sin mirarme, sin dejar de limpiar nunca y con voz opaca, de bronce gastado enverdeciéndose, dijo: -¡qué sueño!
Yo ya estaba cruzando de nuevo aquella puerta,
expectante de lo que vendría, masticando frutas secas.
martes, noviembre 27, 2007
Esperas, costumbres, paciencias
¿Cómo acuchilla este postergar?
Presiento el calor...
se escudan niños en silencios desnudos, breves, bebés.
Apenas suspirantes de poesía. Nosotros, insistimos con el mediodía.
Revisándonos.
Antes, se quebraron mis suelas de quietud.
Retorna el ahora... desmadrado,
como insinuando su miedo frágil y postrero,
su invitación de caverna arcaica.
Es propagarse en ciertas ciencias, magias y almanaques.
Cartílagos y morteros, los siempre invisibles.
Presiento el calor...
se escudan niños en silencios desnudos, breves, bebés.
Apenas suspirantes de poesía. Nosotros, insistimos con el mediodía.
Revisándonos.
Antes, se quebraron mis suelas de quietud.
Retorna el ahora... desmadrado,
como insinuando su miedo frágil y postrero,
su invitación de caverna arcaica.
Es propagarse en ciertas ciencias, magias y almanaques.
Cartílagos y morteros, los siempre invisibles.
domingo, noviembre 25, 2007
Viene a dormir en el piso de madera
Viene a armar un cuadro.
Desde que dijo que iba a volver
y su perpendicularidad en revuelta de vientos nobles.
Viene a amar tu nombre con su piel oriental.
Y se pregunta si el húmedo piso de madera será el altar de las ficciones.
El piso de madera en donde dormirá, en el cuadro.
Desde que dijo que iba a volver
y su perpendicularidad en revuelta de vientos nobles.
Viene a amar tu nombre con su piel oriental.
Y se pregunta si el húmedo piso de madera será el altar de las ficciones.
El piso de madera en donde dormirá, en el cuadro.
jueves, noviembre 22, 2007
Las mismas huellas
Me olvido sentado sobre una ventana.
Encima de mi… el cielo céntrico.
Me niego a la dispersión de los movimientos, y a la vida invertebrada.
Hay un genocida que rodea la manzana. Y el pueblo desmiente al pueblo.
Tuve un temblor premonitorio, y me cansé de los ríos de sangre.
Y aún el umbral perenne, como hace años.
Nunca acudí, nunca llegué a la montaña dónde me esperabas desabrigada.
Sin embargo, sé que seguís ahí… exenta de grillos y rebalsando de raíces.
Estas huellas siguen siendo las mismas, de placer y dolor.
Y a los sueños todavía los resguardo del ruido de los fusiles.
Encima de mi… el cielo céntrico.
Me niego a la dispersión de los movimientos, y a la vida invertebrada.
Hay un genocida que rodea la manzana. Y el pueblo desmiente al pueblo.
Tuve un temblor premonitorio, y me cansé de los ríos de sangre.
Y aún el umbral perenne, como hace años.
Nunca acudí, nunca llegué a la montaña dónde me esperabas desabrigada.
Sin embargo, sé que seguís ahí… exenta de grillos y rebalsando de raíces.
Estas huellas siguen siendo las mismas, de placer y dolor.
Y a los sueños todavía los resguardo del ruido de los fusiles.
miércoles, noviembre 14, 2007
Misterio amarillo jaspeante
El cielo es mucho más bajo acá,
dónde hay más verde que en tus casas
y las sonrisas, en el aire dulce,
son permanentes.
Bajo hartos gritos, escribo.
Acerca de este misterio amarillo jaspeante
que hoy me mantiene desvelado.
Y acerca de los kilómetros de pasto a mi alrededor.
Y no sé si tengan relación alguna estas esferas,
ni siquiera sé si quepan la una en la otra.
Aún empujando con la fuerza de tus pies.
De todos modos no es algo que me importe,
yo nunca me imaginé el mundo sin puertas ni amarillos.
dónde hay más verde que en tus casas
y las sonrisas, en el aire dulce,
son permanentes.
Bajo hartos gritos, escribo.
Acerca de este misterio amarillo jaspeante
que hoy me mantiene desvelado.
Y acerca de los kilómetros de pasto a mi alrededor.
Y no sé si tengan relación alguna estas esferas,
ni siquiera sé si quepan la una en la otra.
Aún empujando con la fuerza de tus pies.
De todos modos no es algo que me importe,
yo nunca me imaginé el mundo sin puertas ni amarillos.
jueves, noviembre 08, 2007
Insecto
En la cisterna mitómana,
a la que crees “el mundo”,
se hospeda tu cabeza parcelada.
Sólo escribiendo palabritas en marrón oscuro y pastos de obsecuencia.
Cayendo, flagrando en la avestrucidad de la ciudad.
Tu virtualidad es sombra de insecto.
Casi nadie es algo en vos y vos sos nada en todos.
Un tallo de vivir indigno
y un temblor constante y eterno que es espina.
Insecto.
a la que crees “el mundo”,
se hospeda tu cabeza parcelada.
Sólo escribiendo palabritas en marrón oscuro y pastos de obsecuencia.
Cayendo, flagrando en la avestrucidad de la ciudad.
Tu virtualidad es sombra de insecto.
Casi nadie es algo en vos y vos sos nada en todos.
Un tallo de vivir indigno
y un temblor constante y eterno que es espina.
Insecto.
sábado, octubre 27, 2007
Casa enrejada
Llantísmo, en la cúspide invertebrada de la certidumbre.
Ya no hay costumbres abrasadoras
que te proverbien en carne muerta,
complexionando un mecanismo de disolución aparente.
Es tardía la física de los temores
que comienzan a tejerse en comprimidos de 2 mg.
Camas de pensiones vacías y alguna luz cítrica.
De lo casual a las piernas, de la invitación al olvido,
del sinsoñar al trapecio, de posponer el infierno encapsulado.
Aún ese puente firme sobre el fin de la locuacidad.
En el fondo de la casa, junto al gallinero y algún quincho improvisto.
Sentir el paisaje y su cadavérica espalda.
Ya no hay costumbres abrasadoras
que te proverbien en carne muerta,
complexionando un mecanismo de disolución aparente.
Es tardía la física de los temores
que comienzan a tejerse en comprimidos de 2 mg.
Camas de pensiones vacías y alguna luz cítrica.
De lo casual a las piernas, de la invitación al olvido,
del sinsoñar al trapecio, de posponer el infierno encapsulado.
Aún ese puente firme sobre el fin de la locuacidad.
En el fondo de la casa, junto al gallinero y algún quincho improvisto.
Sentir el paisaje y su cadavérica espalda.
jueves, octubre 25, 2007
Recuerdo
A veces siento a las montañas moverse tras de mi, con sigilosa habilidad.
Son esas veces en las que el mundo no enciende, o no logro encenderlo.
Son los días de laureles secos, de tus presunciones, y mis parautoestimas. De la imposibilidad de convertir la madrugada, de proverbiar una caricia, de desestipular la melancolía perenne.
…
Cuando tu mano era repetición pseudocasual, trataba de construir el cariño en el cariño, la sensual estridencia.
Esos días fueron caravanas, latiendo y transcurriendo, convirtiéndose en recuerdo.
…
Ahora a veces siento a las montañas moverse tras de mi, con peligrosa habilidad.
Son estas veces en que la saliva es espesa, casi de cal.
Son esas veces en las que el mundo no enciende, o no logro encenderlo.
Son los días de laureles secos, de tus presunciones, y mis parautoestimas. De la imposibilidad de convertir la madrugada, de proverbiar una caricia, de desestipular la melancolía perenne.
…
Cuando tu mano era repetición pseudocasual, trataba de construir el cariño en el cariño, la sensual estridencia.
Esos días fueron caravanas, latiendo y transcurriendo, convirtiéndose en recuerdo.
…
Ahora a veces siento a las montañas moverse tras de mi, con peligrosa habilidad.
Son estas veces en que la saliva es espesa, casi de cal.
lunes, octubre 22, 2007
Tus manos
Mano inmensa, y siempre llena de caricias y de alivios,
de ventanas entreabiertas, de batallas al olvido.
Tus manos mamá son de alcoba, de pie, de raíces hondas.
Al fondo de cada día, extraño tus manos cómodas.
Como creencias y animales, como espaldas, siempre atrás. Cuidando.
Y sólo una vez me encontré a mí,
sentado en una habitación,
sin nada y nadie...
y un cielo que estallar.
Como siempre, a la hora en que todo es fantasmal.
de ventanas entreabiertas, de batallas al olvido.
Tus manos mamá son de alcoba, de pie, de raíces hondas.
Al fondo de cada día, extraño tus manos cómodas.
Como creencias y animales, como espaldas, siempre atrás. Cuidando.
Y sólo una vez me encontré a mí,
sentado en una habitación,
sin nada y nadie...
y un cielo que estallar.
Como siempre, a la hora en que todo es fantasmal.
domingo, octubre 14, 2007
Reposo
A cada muerte, la persigue el repaso incurioso del llanto.
¿Por qué no sonreímos a los muertos?
Estoy convencido de que ellos ríen de dejar esta tribulación.
Hay en sus caritas pálidas una estela imponente. Es la rueca de su sadismo.
Los muertos bailan y se cogen, los muertos no se cuidan ni se esconden.
…
¿Qué no ves el mundo al revés?
Atrás del espejo, dejé mi cara y mi máscara. Y mi nueva cara es rojo hemocereza.
Me arranqué a bocados la piel, y me sentí excitado por primera vez (como la primera vez).
Mi cuerpo entonó una canción sorda de placer eréctil y fue infinita.
Me envolví en sus sábanas, cagándome en mi vergüenza de eunuco.
Dharma y reposo. Todo lo que fue cuerpo se revolucionó en un confín de armonía placebo.
…
La muerte vive en su lujuria primavera. Baila, nos coge, y no se cuida.
Mientras nosotros nos creemos el cielo y la tierra, y el cielo y la tierra. Y un temblor nos recorre y recuerda el trastorno de estar vivos.
¿Por qué no sonreímos a los muertos?
Estoy convencido de que ellos ríen de dejar esta tribulación.
Hay en sus caritas pálidas una estela imponente. Es la rueca de su sadismo.
Los muertos bailan y se cogen, los muertos no se cuidan ni se esconden.
…
¿Qué no ves el mundo al revés?
Atrás del espejo, dejé mi cara y mi máscara. Y mi nueva cara es rojo hemocereza.
Me arranqué a bocados la piel, y me sentí excitado por primera vez (como la primera vez).
Mi cuerpo entonó una canción sorda de placer eréctil y fue infinita.
Me envolví en sus sábanas, cagándome en mi vergüenza de eunuco.
Dharma y reposo. Todo lo que fue cuerpo se revolucionó en un confín de armonía placebo.
…
La muerte vive en su lujuria primavera. Baila, nos coge, y no se cuida.
Mientras nosotros nos creemos el cielo y la tierra, y el cielo y la tierra. Y un temblor nos recorre y recuerda el trastorno de estar vivos.
Día, ocaso, animal
Se consume el último mate cómo bálsamo.
Inundan la pieza seca, los hombres de día
y borronean la vida de magma y cinismo.
En la terca quimera de no ser animal
llorarán truenos y babas.
Comerán al pie de la mesa, al pie de un maltrato
y seguirán siendo hombres, sólo hombres.
Hombres que no deberían seguir a su sombra
pero se someten a ella, a cada sol, y a cada hombre.
Inundan la pieza seca, los hombres de día
y borronean la vida de magma y cinismo.
En la terca quimera de no ser animal
llorarán truenos y babas.
Comerán al pie de la mesa, al pie de un maltrato
y seguirán siendo hombres, sólo hombres.
Hombres que no deberían seguir a su sombra
pero se someten a ella, a cada sol, y a cada hombre.
martes, octubre 09, 2007
Butterfly
Son tus alas castigadas, entre el polvo y la evidencia.
La muerte es una palabra, que cada mañana muere en los lagrimales húmedos por la intrusión de la luz del sol.
Op, tri, mens. Minutos y patologías.
Y un montón de chatarra apilada y acariciable. Ecos infiernitos, tu voz es la línea maldita.
Todos guardamos un suicidio en el placard, como la mariposa.
La muerte es una palabra, que cada mañana muere en los lagrimales húmedos por la intrusión de la luz del sol.
Op, tri, mens. Minutos y patologías.
Y un montón de chatarra apilada y acariciable. Ecos infiernitos, tu voz es la línea maldita.
Todos guardamos un suicidio en el placard, como la mariposa.
lunes, octubre 08, 2007
27
Soltaremos las manos, justo antes de ensombrecernos. Cortaremos los caminos con nuestras lunas, estrepitosas, divinas.
Esta mañana no fue una de esas verdes y amarillas.
Hoy quiero quedarme quieto y soltar las manos. Puede que todo esto se inhale.
También puede que haya cuerpos en la orilla, descansando al sol.
Casi todo el verso se llenó de estrellas, perdidas, vagabundas.
Hago esto por pura necesidad, me refiero al último número par y a las diferentes formas de esconderme. Inhalando.
Hoy crezco en la tristeza, puerto anegado de mar agrio.
Vamos a vivir la sombra. Vamos a soltar las manos.
Esta mañana no fue una de esas verdes y amarillas.
Hoy quiero quedarme quieto y soltar las manos. Puede que todo esto se inhale.
También puede que haya cuerpos en la orilla, descansando al sol.
Casi todo el verso se llenó de estrellas, perdidas, vagabundas.
Hago esto por pura necesidad, me refiero al último número par y a las diferentes formas de esconderme. Inhalando.
Hoy crezco en la tristeza, puerto anegado de mar agrio.
Vamos a vivir la sombra. Vamos a soltar las manos.
viernes, octubre 05, 2007
Extrañando el desierto
La punta del lápiz invierte su tiempo en matarse y transportar.
Mientras observa entreviendo y escondida en su arte.
Al miedo flexionado, aromas de piezas privadas de ser... cual un desllorado ensueño en quilates.
Tras trazar ciertos mapas espontáneos para entender la ternura.
Vacilas, vacila silente. Con firme tesón se sumerge y ahoga.
Y al mundo proyectar las manos de Perón, como estribillos. La cabeza golpea.
(Nota: leálo de todas las formas que se le ocurran, inclusive de aquellas que tengan algún sentido)
Mientras observa entreviendo y escondida en su arte.
Al miedo flexionado, aromas de piezas privadas de ser... cual un desllorado ensueño en quilates.
Tras trazar ciertos mapas espontáneos para entender la ternura.
Vacilas, vacila silente. Con firme tesón se sumerge y ahoga.
Y al mundo proyectar las manos de Perón, como estribillos. La cabeza golpea.
(Nota: leálo de todas las formas que se le ocurran, inclusive de aquellas que tengan algún sentido)
jueves, agosto 30, 2007
Galería mendicidad
Hacen olas las miradas. Con la cadencia de los observadores.
El suspiro te detiene y los pasajeros voltean,
sentís la presión de estar sentada junto a un cúmulo.
Ves pasar pasos, peces, putas, poses. Putas poses.
Desprecias la liviandad, y tu sombra inquieta y parlante se vuelve marzo, pesaj y afecciones cardíacas que diluyen sus sueños de refractarse.
El vagón teatraliza un Berni… hay gotas de rutina y humedad.
El suspiro te detiene y los pasajeros voltean,
sentís la presión de estar sentada junto a un cúmulo.
Ves pasar pasos, peces, putas, poses. Putas poses.
Desprecias la liviandad, y tu sombra inquieta y parlante se vuelve marzo, pesaj y afecciones cardíacas que diluyen sus sueños de refractarse.
El vagón teatraliza un Berni… hay gotas de rutina y humedad.
lunes, agosto 27, 2007
Alumbrar (solvenido)
Ana tejió un corazón impermeable.
Cada día se estiró la idea del tiempo.
¿Dónde se acaba esta explosión que veo en el cielo? El humo es absurdidad, como los dos niñitos de la escalera.
Luego todo fueron guisos y arroces amamantados. Y es que Ana imaginó un corazón y lo tejió en su sexo, un inmenso corazón naranja.
Cada día se estiró la idea del tiempo.
¿Dónde se acaba esta explosión que veo en el cielo? El humo es absurdidad, como los dos niñitos de la escalera.
Luego todo fueron guisos y arroces amamantados. Y es que Ana imaginó un corazón y lo tejió en su sexo, un inmenso corazón naranja.
viernes, agosto 17, 2007
Los gritos
Cuando quiero estallar, se licúan los pantános imperfectos donde hundimos las rodillas para sentirnos seguros.
El animal del vino, me ahuyenta y me posee. Y murmura sinrazones.
Canciones de cuesta abajo.
Cuadrangulares del insomnio y volverme indiferente para con mis manos.
Los otros son las bocas del destino incierto.
Cuando quiero estallar, es tallo y flor de liberación.
La oreja de mi madre siempre fue una ventana entreabierta.
El animal del vino, me ahuyenta y me posee. Y murmura sinrazones.
Canciones de cuesta abajo.
Cuadrangulares del insomnio y volverme indiferente para con mis manos.
Los otros son las bocas del destino incierto.
Cuando quiero estallar, es tallo y flor de liberación.
La oreja de mi madre siempre fue una ventana entreabierta.
jueves, junio 28, 2007
Súbitos
Se duerme el poeta en el miedo, y ante todo lo laxo… se estremece.
Postrado en sus propias esferas, de musgos.
Es audible tu caída, a veces infiel.
¿Cada piedra es caliza en tus manos? ¿O es el vendaval de olvidos lo que te armoniza?
Tengo un sueño en Antioquía y un poema interminable. Antes de ayer.
Pero no son restos.
Postrado en sus propias esferas, de musgos.
Es audible tu caída, a veces infiel.
¿Cada piedra es caliza en tus manos? ¿O es el vendaval de olvidos lo que te armoniza?
Tengo un sueño en Antioquía y un poema interminable. Antes de ayer.
Pero no son restos.
domingo, junio 10, 2007
Bailarín
Es inútil creer con las persianas bajas,
detrás de una mañana.
Así como es innato en la comisura,
sentir ardor y vaciar de vida un cielo.
Tanto como ya hemos sido,
y seguir bebiendo. Ser el bailarín.
“…Locura es estar ausente
humo es todo lo que queda
de mí en la página que no hay
cae al suelo mi figura
y libre de mí se mueve
el papel de pura ausencia.” (Leopoldo María Panero)
detrás de una mañana.
Así como es innato en la comisura,
sentir ardor y vaciar de vida un cielo.
Tanto como ya hemos sido,
y seguir bebiendo. Ser el bailarín.
“…Locura es estar ausente
humo es todo lo que queda
de mí en la página que no hay
cae al suelo mi figura
y libre de mí se mueve
el papel de pura ausencia.” (Leopoldo María Panero)
martes, mayo 29, 2007
Injusticia cíclica
Invitados a un río, nos disgustamos por la sequía. Así es que posaban mareadas las piedras sin la corriente.
Cuando fuimos esa tarde, fuimos naranjas, ocres… extraños y truenos.
Tres o más susurros que duraron lo que el rápido movimiento ocular de algún sueño.
Se deshizo el tiempo de estar leídos, anecdóticos, a tientas, e invisibles.
De luna, abrazamos una porción de infinitud y sentimos las sienes desnudas.
Temblamos como pidiendo que no se termine, pero ya nos sorprendía la ira con su aurora.
Cuando fuimos esa tarde, fuimos naranjas, ocres… extraños y truenos.
Tres o más susurros que duraron lo que el rápido movimiento ocular de algún sueño.
Se deshizo el tiempo de estar leídos, anecdóticos, a tientas, e invisibles.
De luna, abrazamos una porción de infinitud y sentimos las sienes desnudas.
Temblamos como pidiendo que no se termine, pero ya nos sorprendía la ira con su aurora.
martes, abril 03, 2007
Marcavidas
tu insensible dar vueltas aprisiona.
va dejando atrás al tres.
y vuelve encontrándolo.
tu cuerpo mecánico y resonante. gira obstinado.
como el movimiento del mar. ola tras ola.
un percutir, tan lejos.
mis costillas se apoyaron donde tu ser se detiene.
va dejando atrás al tres.
y vuelve encontrándolo.
tu cuerpo mecánico y resonante. gira obstinado.
como el movimiento del mar. ola tras ola.
un percutir, tan lejos.
mis costillas se apoyaron donde tu ser se detiene.
viernes, marzo 02, 2007
Rehén
Esta red de sustos que me abraza, no es más que una invariable red de sustos que me abraza.
Y diluvia sobre el vocerío cómplice.
Y diluvia sobre el vocerío cómplice.
lunes, febrero 26, 2007
Periferia
en el vientre... la humedad es paciencia.
revisar el útero y punzar profundo, profundo, profundo
hasta envolver con lágrimas pinceladas.
todo es de morir, y yo también soy de orillas.
revisar el útero y punzar profundo, profundo, profundo
hasta envolver con lágrimas pinceladas.
todo es de morir, y yo también soy de orillas.
viernes, enero 05, 2007
Ondulantes (non opción)
Afuera camina, disfruta el paseo innatural... Adentro se agota a pasos.
Despierto reacciona al impulso... Dormido muere en su inercia.
Todo un mapa de apagones, ecuánimemente atormentados.
...
Mantiene su equilibrio finito, y repiensa su orden ignominioso.
Hipócritamente sociabilizado.
...
Nubes de postergación en los labios, encarrujándose.
Despierto reacciona al impulso... Dormido muere en su inercia.
Todo un mapa de apagones, ecuánimemente atormentados.
...
Mantiene su equilibrio finito, y repiensa su orden ignominioso.
Hipócritamente sociabilizado.
...
Nubes de postergación en los labios, encarrujándose.
jueves, enero 04, 2007
Entre chispas y belleza...
¿De si hay cosas bellas en la gente?
Cuando alguien se aproxima puedo percibirlo.
Esta ahí, en vibración.
Caminando.
Entiendo que puedan llegar a presentarse situaciones de disgusto,
este, evidentemente, no es el caso.
Es sí, una especial mención.
Especialísima.
Es no descuidarse...
descuidándose, claro.
Así de aventurada es esta proclama.
...
Por que ahora estoy solo aquí.
Si es que me quieren y por ahí siéntome querido.
Pero ahora, aquí: solo.
...
La aproximación... es, por supuesto, inexacta. Caótica y descomunal.
Hasta ahí el acceso.
Es notable que la chispa perdure, en el espíritu. Donde sea que este.
Aún cuando no tenga fuerzas, ni modos, ni conexión-comunicación.
Esta ahí. Como cada sol, que es el mismo.
Ella pues.
Cuando alguien se aproxima puedo percibirlo.
Esta ahí, en vibración.
Caminando.
Entiendo que puedan llegar a presentarse situaciones de disgusto,
este, evidentemente, no es el caso.
Es sí, una especial mención.
Especialísima.
Es no descuidarse...
descuidándose, claro.
Así de aventurada es esta proclama.
...
Por que ahora estoy solo aquí.
Si es que me quieren y por ahí siéntome querido.
Pero ahora, aquí: solo.
...
La aproximación... es, por supuesto, inexacta. Caótica y descomunal.
Hasta ahí el acceso.
Es notable que la chispa perdure, en el espíritu. Donde sea que este.
Aún cuando no tenga fuerzas, ni modos, ni conexión-comunicación.
Esta ahí. Como cada sol, que es el mismo.
Ella pues.
Calor in(humano)
Despiertan en aires ocre, en venas y ominosos mares.
Sus sombras como reposos de gigantes se adueñan de nuestras cartas tardías.
Desexistiendo perfeccionan los puertos donde anclan a diario cadáveres de otros, mismos ellos.
Soledad en forma de brasa, brillando las manchas de hoy.
Sus sombras como reposos de gigantes se adueñan de nuestras cartas tardías.
Desexistiendo perfeccionan los puertos donde anclan a diario cadáveres de otros, mismos ellos.
Soledad en forma de brasa, brillando las manchas de hoy.
Sonrisa
Sonrisa... contame por que no apareces cuando entibian las esquinas donde llueven al revés los dientes apretados del microcentro.
martes, septiembre 12, 2006
El sentido del sueño postergado
Una noche con misterio, se preguntará usted...
¿Por qué los caballos duermen? Aquí, allá, y más allá. Dormidos.
No correrán ni atenderán.
Sin embargo, están dispuestos, vacíos y llenos a la vez... como las cosas.
Hay heridas, carencia y microscopia.
Inutilidad tan útil.
¿Por qué los caballos duermen? Aquí, allá, y más allá. Dormidos.
No correrán ni atenderán.
Sin embargo, están dispuestos, vacíos y llenos a la vez... como las cosas.
Hay heridas, carencia y microscopia.
Inutilidad tan útil.
viernes, septiembre 08, 2006
Soul 1
Apuraba la noche a trotecitos. Deshacía pensamientos que pensaban.
Bruta necesidad.
Y ahí fue cuando me invite a cohabitar con sus ojos, crucé los dedos por primera vez. Y perdí en el camino a mi espalda, la dejé acostada sobre el asfalto húmedo, juntando guijarros.
Ahora revuelvo en taquicárdicas sesiones mi mientras encapotado.
Y cuando doblé la esquina, meridiano inconexo.
La prisa pulverizándose.
Bruta necesidad.
Y ahí fue cuando me invite a cohabitar con sus ojos, crucé los dedos por primera vez. Y perdí en el camino a mi espalda, la dejé acostada sobre el asfalto húmedo, juntando guijarros.
Ahora revuelvo en taquicárdicas sesiones mi mientras encapotado.
Y cuando doblé la esquina, meridiano inconexo.
La prisa pulverizándose.
jueves, septiembre 07, 2006
¿Serás?
sos de otro,
y faltante de escalones. sube y baja.
eras de misiva inquieta,
de 6 cuerdas, de telgopor.
fuiste de diferir con mis pies,
des-comunión.
sos, en llanto,
de extinguirte en porción.
y faltante de escalones. sube y baja.
eras de misiva inquieta,
de 6 cuerdas, de telgopor.
fuiste de diferir con mis pies,
des-comunión.
sos, en llanto,
de extinguirte en porción.
miércoles, mayo 24, 2006
Estado
2 mundos fallecen en sus horizontes. masacra la condición de conceptuar.
frontispicio gastado y amarilleado de la fábula de un sol.
repasos de pasos, de obstáculos perdidos, de nuevos relojes, de nieve y dilema.
mareo invencible y constante, carencia de puentes a mí.
marcó la ola de muerte, de estupidez que miente, de insensible sopor.
frontispicio gastado y amarilleado de la fábula de un sol.
repasos de pasos, de obstáculos perdidos, de nuevos relojes, de nieve y dilema.
mareo invencible y constante, carencia de puentes a mí.
marcó la ola de muerte, de estupidez que miente, de insensible sopor.
miércoles, mayo 03, 2006
Cómo concluir un cuaderno
A trazo y trazo en un momento,
figuradamente se acaban sus páginas.
El cuaderno tiene su rutina.
Es distinto cuando las hojas escritas son las del comienzo
y distinto según donde se apoye.
Resulto que apurado iba.
Caminando rápido por la inquietud y la velocidad infame que me regala con caridad el mundo.
Lloviendo garúa, es gris todo, adoquín y garúa.
Y los pasos rápidos que en una libretita destartalada anotan rápidas arritmias y pensamientos.
Pasos, por mentado intento les rebajo mínimamente la velocidad.
Se vuelven lentos pero igualmente me llevan.
Doy justo de frente con más gris, cuando levante la vista, la libretita aún escribiéndose.
Últimos segundos de lapicera en mano
y escribo con el dedo, o con las gotas.
La vista sigue delante, más gris.
Delante, detrás, a los lados, arriba, abajo.
Me pierdo por sugerencia mía.
figuradamente se acaban sus páginas.
El cuaderno tiene su rutina.
Es distinto cuando las hojas escritas son las del comienzo
y distinto según donde se apoye.
Resulto que apurado iba.
Caminando rápido por la inquietud y la velocidad infame que me regala con caridad el mundo.
Lloviendo garúa, es gris todo, adoquín y garúa.
Y los pasos rápidos que en una libretita destartalada anotan rápidas arritmias y pensamientos.
Pasos, por mentado intento les rebajo mínimamente la velocidad.
Se vuelven lentos pero igualmente me llevan.
Doy justo de frente con más gris, cuando levante la vista, la libretita aún escribiéndose.
Últimos segundos de lapicera en mano
y escribo con el dedo, o con las gotas.
La vista sigue delante, más gris.
Delante, detrás, a los lados, arriba, abajo.
Me pierdo por sugerencia mía.
Febril inconclusión
Espere oír por cosas tu llegada.
Por más cosas deje de asistir a la piel morena de las letras que empujan mis sueños de ayer, cuando caen del techo llamas que secan la humedad del color de un antes, menos claro.
La capital grita su voz de centro, espacio de cotidianeidad con aire a tu pelo que despeinas en tardes/caminos.
La ansiedad de verte ciego en un cuarto que siempre alumbras, luciérnaga infinita que evades finita la luna de día, sopla tu risa el polvo de un pasado que dispara pétalos contra un extremo de otro.
Yo, blanco de una nada que muere perfumada en el fondo donde se seco el canelo.
Inconcluyo febril.
Por más cosas deje de asistir a la piel morena de las letras que empujan mis sueños de ayer, cuando caen del techo llamas que secan la humedad del color de un antes, menos claro.
La capital grita su voz de centro, espacio de cotidianeidad con aire a tu pelo que despeinas en tardes/caminos.
La ansiedad de verte ciego en un cuarto que siempre alumbras, luciérnaga infinita que evades finita la luna de día, sopla tu risa el polvo de un pasado que dispara pétalos contra un extremo de otro.
Yo, blanco de una nada que muere perfumada en el fondo donde se seco el canelo.
Inconcluyo febril.
martes, mayo 02, 2006
Dos
Corazones en plena marejada, se impulsan y se dejan crear, creer y crecer.
A distancia, unidos por su instinto-deseo,
por su desvivirse, por su alcanzarse.
Llegan desde todos los vientos,
las palabras que acunan mi soledad
y repintan tu cara de miel, tu signo del alba,
tu dínamo de luz que me es llama.
Reposa la espesura de un sueño, se acuesta diminuto en la pendiente de otro más. Panorama onírico de dos acróbatas.
Paliar con las muñecas un llanto, que agota siempre en encierro.
Cometido de dos.
A distancia, unidos por su instinto-deseo,
por su desvivirse, por su alcanzarse.
Llegan desde todos los vientos,
las palabras que acunan mi soledad
y repintan tu cara de miel, tu signo del alba,
tu dínamo de luz que me es llama.
Reposa la espesura de un sueño, se acuesta diminuto en la pendiente de otro más. Panorama onírico de dos acróbatas.
Paliar con las muñecas un llanto, que agota siempre en encierro.
Cometido de dos.
sábado, abril 29, 2006
Querer
Y es que algo se perdió por ahí.
Y repetición de faltantes.
Falta algo, ahí el gran común de las situaciones.
Y otras hay, plenísimas de todo, acudiendo.
Y si aparece la fatalidad, tal vez pueda resolverse.
Quizás algunas gentes no puedan dejar de hacerle propaganda a alguna canción, al menos hasta que aparezca el encendedor.
Habito bien plumífero.
Del stereo, mil dos, ubicas la manteca.
El orden prematuro es humeante,
se acaba en un portátil vehículo molecular,
en un Dios saltando, con calorías de menos.
Esto es una especie de pasto-rastro, con recortes semanales, para mantener el parquecito.
La camioneta no es de color verde y llevaba un bollito cerca de uno de los guardabarros.
Una pistola diputada, dice que la macilla vendría a dar solución y tal cosa. Lo que dice no lo dijo, ni dijo lo otro.
Se fascino otra persona por una cáscara de banana.
La vereda.
Al lugar donde había llegado: los sonidos.
Cuentan que los sonidos iban y venían, estaban y se encontraban.
Con lo cual se evitaran interrogantes que estímense tanto hasta creerse tales de cuestionar en forma-manera alguna.
Y los sonidos y los colores,
ahora los siento en la lengua, cual aromas.
Y más ahora una picazón, nada preocupante.
El piso y una frazada alcanzan para descanso.
El piso o flotar,
comento disparatadamente. Las ganas.
No quiero usar champúes para lavarme el pelo, no quiero lavarlo. Él sabe lavarse.
No quiero jabón ni un cepillo duro.
Agua y sumergirme.
Quisiera no poder respirar.
Respiro, por impulso de vida será, y de nuevo a la superficie en busca de aire.
No quiero aire y digo que tengo uno,
que llevo uno.
Un aire a mí y mío.
No quiero tenerlo, ni a ese ni al otro.
Ni respirar aire.
No quiero quererlo, ni "no quererlo".
Y no es por capricho que sucede.
Se trata de la pseudo-eterna cuestión de la quinta pata del gato.
Morirme ahora si ya lo estoy, si la quinta pata.
Si vivir en cuatro tiempos, cuatro caballos distintos.
Y la mirada mía, tampoco la quiero.
Anda ella con los caballos, y en ellos.
Y viene por mí, en cuatro caballos.
Los cuatro al galope. Cuatro sonidos.
Cuando no viene, se me da por querer que venga. Aún cuando no la quiero.
Un nervio previo, inminente.
Culpa, y ahora si es capricho.
Y quiero ser hoja, intención de viento y lluvia.
De hecho lo soy, y no es cosa que quiera.
Y repetición de faltantes.
Falta algo, ahí el gran común de las situaciones.
Y otras hay, plenísimas de todo, acudiendo.
Y si aparece la fatalidad, tal vez pueda resolverse.
Quizás algunas gentes no puedan dejar de hacerle propaganda a alguna canción, al menos hasta que aparezca el encendedor.
Habito bien plumífero.
Del stereo, mil dos, ubicas la manteca.
El orden prematuro es humeante,
se acaba en un portátil vehículo molecular,
en un Dios saltando, con calorías de menos.
Esto es una especie de pasto-rastro, con recortes semanales, para mantener el parquecito.
La camioneta no es de color verde y llevaba un bollito cerca de uno de los guardabarros.
Una pistola diputada, dice que la macilla vendría a dar solución y tal cosa. Lo que dice no lo dijo, ni dijo lo otro.
Se fascino otra persona por una cáscara de banana.
La vereda.
Al lugar donde había llegado: los sonidos.
Cuentan que los sonidos iban y venían, estaban y se encontraban.
Con lo cual se evitaran interrogantes que estímense tanto hasta creerse tales de cuestionar en forma-manera alguna.
Y los sonidos y los colores,
ahora los siento en la lengua, cual aromas.
Y más ahora una picazón, nada preocupante.
El piso y una frazada alcanzan para descanso.
El piso o flotar,
comento disparatadamente. Las ganas.
No quiero usar champúes para lavarme el pelo, no quiero lavarlo. Él sabe lavarse.
No quiero jabón ni un cepillo duro.
Agua y sumergirme.
Quisiera no poder respirar.
Respiro, por impulso de vida será, y de nuevo a la superficie en busca de aire.
No quiero aire y digo que tengo uno,
que llevo uno.
Un aire a mí y mío.
No quiero tenerlo, ni a ese ni al otro.
Ni respirar aire.
No quiero quererlo, ni "no quererlo".
Y no es por capricho que sucede.
Se trata de la pseudo-eterna cuestión de la quinta pata del gato.
Morirme ahora si ya lo estoy, si la quinta pata.
Si vivir en cuatro tiempos, cuatro caballos distintos.
Y la mirada mía, tampoco la quiero.
Anda ella con los caballos, y en ellos.
Y viene por mí, en cuatro caballos.
Los cuatro al galope. Cuatro sonidos.
Cuando no viene, se me da por querer que venga. Aún cuando no la quiero.
Un nervio previo, inminente.
Culpa, y ahora si es capricho.
Y quiero ser hoja, intención de viento y lluvia.
De hecho lo soy, y no es cosa que quiera.
miércoles, abril 19, 2006
Escenas de bipolaridades recostadas
Horizontal y oscuro,
dentro de mí y en mí hay formas fuera de control
y la eterna fritura de la no sintonización.
¿Cómo hacer para no seguir tiñendo el fondo de amarillo?
Todo aparece y deja su hollín en las esquinas.
Sincrético festín de lo que dejo encerrado y reprimo.
Niego todo lo que me viene del mar y parto con vos y con las ganas de dejar esta costa. Así es que nunca doblo los papeles por la mitad, aprehendí la irregularidad simétrica y sin métrica de mirar siempre a través de los vasos.
Otra vez oscuro y horizontal,
apilo remedios y respiro los sonidos de la madrugada.
La anarquía ontológica de intentar no ser para ya ser.
dentro de mí y en mí hay formas fuera de control
y la eterna fritura de la no sintonización.
¿Cómo hacer para no seguir tiñendo el fondo de amarillo?
Todo aparece y deja su hollín en las esquinas.
Sincrético festín de lo que dejo encerrado y reprimo.
Niego todo lo que me viene del mar y parto con vos y con las ganas de dejar esta costa. Así es que nunca doblo los papeles por la mitad, aprehendí la irregularidad simétrica y sin métrica de mirar siempre a través de los vasos.
Otra vez oscuro y horizontal,
apilo remedios y respiro los sonidos de la madrugada.
La anarquía ontológica de intentar no ser para ya ser.
martes, abril 11, 2006
Otro nuevo reflejo de otro en mí... y vos
Golpear la puerta de mi casa...
Golpeadores. Esa hoja de ciprés, esa fuente seca y oxidada.
Ajeno a mí.
Golpeador. Ruinas que se mantienen intactas, agrietadas y sangrando su lluvia ácida.
Tu lunar es casi lunar.
Y mis letras aún continúan borrosas en esta mesa.
Alguien golpea... soy vos también.
Golpeadores. Esa hoja de ciprés, esa fuente seca y oxidada.
Ajeno a mí.
Golpeador. Ruinas que se mantienen intactas, agrietadas y sangrando su lluvia ácida.
Tu lunar es casi lunar.
Y mis letras aún continúan borrosas en esta mesa.
Alguien golpea... soy vos también.
viernes, marzo 03, 2006
Lineal
unión-sinfonía-morir-no tener donde escapar-conductas caducas-grabadores-la industria automotriz en linea-más conducta-auxiliares-jarabe-osos mirando-desaparición y reaparición-repetición-mesas-alambres en rectángulos-pilchas-una nueva linea para la industria automotriz-teléfonos-testigos-ir contigo un domingo cuando fueron pocos...
jueves, marzo 02, 2006
Hojas y pasto
1.
Mis ánimos hoy traen más peste que yo.
Quiero nada querer,
desentenderme.
Y, no obstante, algo hace que algo quiera.
Interprete soy de tal suceso.
Quiero algo. Algunas-cosas.
2.
Atención/desantención.
Jinetes, escolares. Proximidad de semáforo.
Más allá acontece algo. Esas algunas-cosas.
Bastaría tener dedos no tan inmóviles y aun más desatención...
para, sin mirar qué-cuales, serpentear.
3.
Mira. No es tan inocente como lo consideran.
En un gesto de frialdad enmudeció a sus escuchas. Y enmudeció él por frío que fue.
Vino a que es una llama.
Una. Como de encendedor uno.
Se enciende/apaga hasta cuanto dure su combustible o chispa. Es habitual.
Viene en forma de engranaje. Accesorio.
La mención es por si quiere usted adquirirlo cual mercancía de vidriera.
Y de eso se trata.
4.
Con chispa y soltura de combustible,
da llama de tiempo y tamaño controlables que servirá en un uso (o varios).
Y esa llama no será la misma...
alguna de sus tantas veces.
Mis ánimos hoy traen más peste que yo.
Quiero nada querer,
desentenderme.
Y, no obstante, algo hace que algo quiera.
Interprete soy de tal suceso.
Quiero algo. Algunas-cosas.
2.
Atención/desantención.
Jinetes, escolares. Proximidad de semáforo.
Más allá acontece algo. Esas algunas-cosas.
Bastaría tener dedos no tan inmóviles y aun más desatención...
para, sin mirar qué-cuales, serpentear.
3.
Mira. No es tan inocente como lo consideran.
En un gesto de frialdad enmudeció a sus escuchas. Y enmudeció él por frío que fue.
Vino a que es una llama.
Una. Como de encendedor uno.
Se enciende/apaga hasta cuanto dure su combustible o chispa. Es habitual.
Viene en forma de engranaje. Accesorio.
La mención es por si quiere usted adquirirlo cual mercancía de vidriera.
Y de eso se trata.
4.
Con chispa y soltura de combustible,
da llama de tiempo y tamaño controlables que servirá en un uso (o varios).
Y esa llama no será la misma...
alguna de sus tantas veces.
